Desde los 12 años

Tengo un dolor agudo en la nuca, desde hace 17 años que convivo con eso y no encuentro una explicación lógica. Ser razonable no es una opción para mí ahora, no creo que se trate de locura, sino de la capacidad desbordante de tocar cada sentimiento, cuando el sol calienta mi cara, podría construir una ciudad en minutos, ¡el valor de mi productividad es proporcional a mi sonrisa! Todo lo opuesto a cuando caigo en la fosa, no hay nada que me saque de ahí, ni la cuerda que yo misma he tendido para situaciones de crisis, y mi deseo de desaparecer se hace tan real que mi cuerpo lo podría asimilar.

Nadie es tan valioso como todos en nuestras verdades, somos del cielo y del espacio, limpios y dispersos.

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