A cada persona que conocí le hice continuas suplicas de sinceridad, a mi existencia propia supliqué sinceridad cruda. Hace unos 8 meses conocí a una persona que sin pedírselo me la dio, pensaba que cuando este momento llegara me sentiría feliz, o por lo menos satisfecha, pero es todo lo contrario, sus palabras tan limpiuas duelen, y no me da armas para reclamar, sé que hay, sé que me dará y nada será diferente, aunque haga rabietas de adulta niña, su posición no será diferente. A estas horas uso mis horas para recordarlo, pero me doy cuenta de que estoy dejando ir mi tiempo.
Deja un comentario