El día de mi cumpleaños conocí a un jovencito de 25 años, cuando le pregunté su nombre no era consciente de que estaba guardando en mi memoria sus datos.
Estuvimos en un espacio común para aprender a fin de replicar un «programa» en nuestras respectivas ciudades. Después de conocerlo en el desayuno, su existencia no fue relevante para mí, hasta la noche. Esa noche los participantes querían ir a bailar a una famosa discoteca de una ciudad turística en Perú. Pero mientras esperábamos, algunos entramos a un lugar donde enseñaban salsa y bachata. En ese lugar habían bastantes «gringos».
Después de un rato nos llamaron para ir a Changos, ya había abierto la tan famosa discoteca. Y pues después de llegar empezó el intenso baile. Amo bailar, y no acompaño este momento con alcohol, prefiero disfrutarlo consciente.
En la ronda mientras bailábamos, estaba este jovencito de 25, un joven guapo, con muñecas varoniles y una indiferencia de fuckboy. En algunos momentos estuvimos cerca, y bajamos un poco mientras sonaba canciones de estos reguetoneros de ahora. Hace tiempo que una persona no me atraía físicamente, y qué agrado sentir de nuevo esa sensación.
Los de mi «grupo» ya nos teníamos que ir, así que tomamos nuestras cosas y le pregunté a él si también iría, pero una de sus amigas se quedó (bailando con un gringo que conoció) junto con otras personas del grupo.
Llegando al hotel, me cambié, etc y cuando estaba a punto de dormir, me llegó un mensaje de un número no registrado, sí, era él preguntando si llegamos bien, y avisando que su también había llegado al hotel. Después me contó su compañero de cuarto no estaba en el hotel, así que tenía la habitación sola para él y me invitó a subir. Estaba muy asombrada y emocionada, pero me preocupaba mucho el espacio y contexto en el que estábamos, porque era un lugar de aprendizaje. Así que pasé mucho rato pensando en sí o no, tan que me quedé dormida.
Al día siguiente mi compañera de cuarto dejó la puerta con llave, busqué a mi amiga de la habitación del lado, para que me presté su baño pero se estaba duchando, así que le escribí al chico de 25 y me dijo que si podía subir después de un ratazo, para esto ya me había duchado por lo sudado que estaba. Igual subí a verlo a su habitación y estaba recién duchado con una toalla en la cintura, y se veía su figura bien trabajada. Me gustó más. Pero algo no me permitía acercarme. Esa misma noche regresó a su ciudad. Me sentí triste pero feliz por lo que vi. Tengo 31 años y no sé si viajar para visitarlo.
Deja un comentario